Uno de mis mayores placeres es cocinarme después de una mañana de domingo, o similar, haciendo el ganso, reordenando o soñando mis proyecto, o cuestionándome superficiales preguntas exitenciales, en la pereza de la mañana.
Si llueve o el día está nuboso, no hay nada mejor que oir a Loreena McKennit, con su voz onírica y sugerente, que te lleva a mundos perfectos y míticos llenos de luz temblorosa y dorada.
Así, entre brumas, silencio condensado y tranquildad, su música me sugiere cocinar en un acto de amor pròpio totalmente sibarítico.
Esta canción es de su último disco, y además de la música, la letra es muy significativa para mí.
Pollo con sidra y ajedrea
Ingredientes
- Pollo a trozos (yo prefiero las patas, quedan más melosas)
- Sidra, si es buena mejor, en este plato es artesanal
- Ajedrea, sal, pimienta blanca, aceite virgen.
Preparación
- Una vez limpio y con piel y con el aceite caliente, muy poquito, haremos servir la própia grasa del pollo, se marca el pollo sobre una sarten, a fuego lento.
- Una vez marcada se echa generosamente sidra sobre el pollo y se tapa a fuego lento.
- Cuando el pollo se ha comenzado a hacer se le añade la ajedrea y se tapa rápido para que no pierda el aroma.
- Se hace lentamente para que se cueza en su própio jugo. Si vemos que hemos tenido el fuego muy rápido y nos hemos quedado sin jugo, que no ha de ser así, le añadimos un poco de agua.
- Cuando ya esté hecho, sazonamos con sal al gusto y muy poca pimienta, ya con el fuego apagado. Lo tapamos y dejamos que tome los aromas durante un rato y servimos un poco caliente.
- Si se nos ha enganchado, mejor cambiarlo a una sarten límpia donde añadiremos un poco de sidra con agua y seguiremos allí el proceso.
