

Este año el Solsticio ha sido como la luz al final del túnel de un enorme agujero surrealista, igual que el del cuento, en el que me había precipitado en un solsticio anterior más frío que este.
Mirando a mi alrededor me doy cuenta de que un cierto perfil de personas en cierta franja de edad, utilizan la tecnología para "esparcir" su tiempo de manera que no hacen nada en concreto, pero se "entretienen". Para darse cuenta al final de que no saben en qué han perdido el tiempo, quejándose amargamente después, de no haber hecho lo que realmente querían, o simplemente sintiendose extrañamente vacíos.
Para ser más concretos, no deja de sorprenderme, víctima como soy también de estas tecnologías, cómo los mails, la mensajería instantánea, el Facebook y tecnologías homónimas, absorben como una esponja el tiempo de las personas.
Entiendo completamente que cuando estás lejos, tienes obligaciones familiares o laborales de cualquier tipo, y el desplazamiento es una real pérdida de tiempo, utilices la tecnología para "ver" a tus amigos y conocidos. Pero nunca me dejará de sorprender los mensajes en el muro del Facebook de amigos que viven en la misma ciudad, o cercana y pueden quedar a tomar algo o salir a divertirse juntos y ni lo intentan. Prefieren la posición de cuatro agarrado a una pantalla líquida y a la conexión inalámbrica.


Abiertas las Puertas del Verano con el Solsticio, parece que las terrazas y los mojitos ganarán por goleada al wifi y las conexiones nocturnas... Eso espero. Lo dicho, la luz al final de la madriguera del Conejo, quiero volver a ser un zorro feliz en vez de un conejo alvino estresado.

