El Sofá del Zorro

Historias urbanas, humanas y digitales


Sí, ha llegado el momento de cambiarme de terminal, mi pda después de innombrables aventuras, está en las últimas. Me encuentro entre la agonía de la comodidad aprendida, ahora que por fin comprendo todas las utilidades del cacharro, bueno, casi todas, y el terrorífico impulso geek de comulgar con mis conciudadanos poseyendo esa última tecnologia, vivo y busco mi nuevo aparato.

He descubierto para mi horror la tentanción de los puntos, verdes, rojos y naranjas, que te ofrecen las compañías para enredarte y obligarte, moralmente y económicamente, a ser consumidor cautivo de sus servicios durante 18 meses como poco. Es decir, que elviejo mito de Mefistófeles, vuelve a la carga,. Y vendes tu alma de consumidor, o sea, tu desembolso por servicios que puede que no te interesen, a cambio de ese juguetito monísimo de la muerte, con esa interfaz tan molona, que pliega el espacio tiempo cuando lo tocas y te proyecta al otro lado de la galaxia experiencial. Igualito que si vivieras en un capítulo de Stark Trek. Eso sí, en versión consumista haciendo acto de fe de campañas publicitarias y sensaciones electrónicas, a las que esperas llegar tocando el chisme, como si de la Tierra Prometida se tratara. Para después darte cuenta, de que en el fondo lo que quieres es simplemente llamar, mirar el mail, jugar al solitario y ponerte el tono de moda. Como siempre.

Y ahí estoy, comparando como una desquiciada modelos, especificaciones, tarifas, e intentos de fuga y chantaje a otras compañías para conseguir la mejor explotación de mis recursos económicos en crisis.

Hablando con amigos más geeks que yo, para que me hagan esa comparativa perfecta que me hará, por fin, decidir, teniendo en cuenta siempre los puntos que tengo, para pagar lo menos posible o si me puedo fugar con mi número a otra compañía, para llegar a fin de mes con la factura del teléfono y "mi tesoro" nuevo tecnológico, con el que espero jugar un par de años o hasta que el mercado produzca otro nuevo terminal que me teletransporte a Venus con una llamada perdida. (Bueno, Venus es de atmósfera y presión un poco tóxica, pero vale como ejemplo...)

Tengo tres candidatos y todos me plantean dudas existenciales:


El Iphone, en el fondo aunque chulísimo, va a ser de pago en todos sus servicios y gadgets asociados. En el fondo los de la manzanita se mueren de envidia de lo que hace Microsoft con los ordenadores. Y por si fuera poco, parece que "espía" la información que manejan los usuarios de todo su software asociado. Y como decía la gran Alaska, ¿A quíen le importa?

HTC Desire, es como mi anterior pda, pero no tiene la misma potencia que el Iphone y no es tan chachi ni cool. Pero es muy robusto, pliega el espacio tiempo y además tiene un sistema operatio de código libre con servicios libres y no husmea entre tus contenidos. Que son tuyos y sólo tuyos, para ti sólo y con quien decidas compartirlos, mis "tesssooorooos". (El mayor tesoro de un informauta-internauta-urbanita-geek, es su información y lo que hace con ella. Ya lo dijo la teniente Kusanagui en Ghost in The Shell, yo soy especial por cómo proceso la información y lo que hago con ella, o algo así...)

Y después está el Galaxy de Samsumg que tiene lo que el HTC, que no es HTC sig!, y es casi tan mono como el Iphone y también pliega el espacio tiempo con una interfaz que puede competir con este (Se ha de decir que si algo hacen bien los de Mac, son las interfaces, me quito el sombrero y me muero de envidia).

Así que estoy empezando a perder la cordura entre tanta duda, tan sólo para llamar por teléfono... soy un geek victim, lo admito... Seguiremos informando, espero que la agonía acabe pronto, que la fuerza me acompañe y que la compañía me sirva mi nuevo jueguete sin ningún descalabro.

12:15

El urbanita medio

Publicado por Kitsunesan |

Podría decir muchas cosas de cómo somos los jóvenes urbanitas de hoy en día. Podría llorar y quejarme, o ser una optimista deslumbrada y decir que lo tenemos todo.

Somos lo que somos, con nuestras miserias y nuestras virtudes, fashion and system victims siempre. Luchadores en la jungla de neón por una idea que es el Espíritu de la Ciudad, de la Urbe. Los sumerios, los griegos, y todas las grandes civilizaciones ya sabían de este daemon tecnológico, filosófico y emocional, que vive entre los sueños hacinados de sus habitantes, oscuro e iluminado por sus luces nocturnas. Nadie nos puede describir mejor que esta canción.

Así somos la ciudad, nosotros y nuestro tiempo.


Somos los niños burbuja del fin de la historia,
x en ecuaciones
soñando con contratos fijos,
con libélulas que anhelan
dulces besos que se esconden
tras el brillo de las barras
de aquel bar donde te amé,
isla de resistencia,
tallando en cubitos de hielo
futuro y promesas.


Y en estos días el que escribe,
consciente del privilegio de nacer en esta orilla,
cree que aún éste será el tiempo
del ángel temeroso que suspira,
átomo que gira en solitario,
alienígena nacido en esta tierra,
del sueño sublime, en fin,
del hombre y la mujer que buscan otro mundo posible.

Y, mientras tanto, los santos
de causas perdidas discuten verdades,
armados con su piolet se confunden de enemigo.
Mientras, en la calle,
un rumor de alas batiendo exige su voz, una voz diferente.
Meciendo en la red utopías
pregunta y disiente.

Y en estos días el que escribe,
consciente del privilegio de habitar en esta orilla,
cree que aún éste será el tiempo
del hada temerosa que suspira,
luciérnaga abandonando el letargo,
Ícaro escapando de una isla,
del sueño sublime, en fin,
del hombre y la mujer que buscan
otro mundo posible.

Somos. (Ismael Serrano)

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